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    Martes 2 de Setiembre de 2014
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El noviazgo de los hijos, un motivo de crisis familiar

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 La oposición de los padres a ciertas relaciones sigue siendo común.
De Romeo y Julieta a esta parte quedó en claro que no es una relación sencilla. Los amores prohibidos en la adolescencia se vuelven turbulentos, conflictivos y pueden tener desenlaces desafortunados. El caso de las chicas salteñas, encontradas muertas el lunes pasado, reavivó la polémica. Ahora la justicia provincial trabaja para determinar si se trató de un suicidio doble o si, como apuntan los padres de una de ellas, fue un homicidio. De todas formas, lo que quedó en claro es que los conflictos familiares a causa de la elección de la pareja de un hijo adolescente son más frecuentes de lo que se cree. En Salta y en Jujuy, cinco de cada diez estudiantes secundarios que están de novios dijeron que la relación con su pareja implicó un distanciamiento de sus padres y de su familia. Los datos los aporta a LA NACION Roberto Pizzolini, jefe del Departamento provincial de Atención Integral a Víctimas de la Violencia Familiar y del Delito, del Ministerio de Salud de Jujuy, que desde hace 12 años dicta talleres en escuelas provinciales, por los que pasaron más de 9000 alumnos y que la semana última estuvo en Salta dictando un taller de "violencia en el noviazgo". "Este problema es mucho más frecuente de lo que se cree. Así como de acuerdo con nuestra experiencia detectamos que en el 20% de los noviazgos se puede hablar de casos graves de violencia de género, cinco de cada 10 adolescentes dijeron que su pareja había sido motivo de un distanciamiento y peleas con sus padres. En las familias se nota una total falta de diálogo", apunta Pizzolini. Una investigación que dirigió Ana Lía Kornblit, investigadora del Instituto Gino Germani, apunta que sólo el 25% de los adolescentes argentinos declara estar de novios. El paso de los 17 a los 18 parece ser el momento clave para iniciar este tipo de relaciones, aunque sólo después de los 20 años adquiere ese "rótulo" formal para la familia.

"El noviazgo es la primera manifestación de autonomía en relación con la familia. El establecer contactos con personas diferentes al medio familiar es una forma de afirmar la propia identidad, que uno no es la prolongación de la familia. Pero muchas veces esto no es aceptado por los padres, desencadenando fuertes conflictos", explica Kornblit a LA NACION. Los especialistas apuntan a la diferencia de criterios entre los adolescentes y los padres, y a la falta de diálogo como los principales detonantes del conflicto. Contraproducente "Muchas veces, cuando los padres empiezan a poner peros, resulta contraproducente. Cuanta más oposición hay, los chicos más se empecinan, porque están en una etapa de rebeldía contra los padres. Quizá lo recomendable como padres es no tomar una posición tan rígida, sino abrir la puerta al diálogo", dice Mabel Bianco, presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM). "Los padres ven la relación como algo duradero y probablemente no sea así. Lo que deberían hacer es acompañar a su hijo o hija en el proceso, darle las herramientas para que no cometa errores, que se cuide y que si, como ocurre en cada vez más noviazgos, se siente víctima de violencia, presiones o celos excesivos con su pareja, tenga dónde y con quién hablar", agrega. Para los adolescentes, hoy el "noviazgo" es una nomenclatura vieja. Son "amigos" que comienzan a quedarse con cierta frecuencia en casa. Se quedan solos en la habitación para ver televisión o usar la computadora, después se queda a dormir, pero no se verbaliza el nuevo estado. "El noviazgo de zaguán pasó al dormitorio. Cuando empieza este trato, sin verbalizarlo, para que los adolescentes no se enojen en las familias no se habla de qué son. Pero esa sería una buena oportunidad para hablar de la educación sexual. Hoy sigue siendo un tabú. No se habla, se reacciona. Están los padres muy permisivos o los muy restrictivos, pero ambos coinciden en la falta de diálogo. No poder hablar con un padre o con una madre ni con nadie lo que le está pasando genera mucha presión en la adolescencia", agrega Bianco. Es una época de tanto cambio, como es la adolescencia, los especialistas hacen énfasis en la importancia de la contención familiar. "Más allá de su aparente independencia, si no la tienen, [los chicos] se sienten incomprendidos. Es una época de muchos duelos y cambios. Cuando la familia no acepta a su pareja, se crea una situación muy ríspida. El adolescente lo vive como una falta de comprensión y contención que lo acercan al abismo de la soledad", explica Mónica Cruppi, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina y especialista en familia y adolescencia. "Los noviazgos adolescentes son muy pasionales, y cada vez hay más casos de celos y malos tratos. Los padres deben estar atentos a estas situaciones. Y aquí, lo mejor es tratar de dialogar, contener, acompañar al chico. Aunque no nos guste la persona, estar al lado, tratar de reflexionar juntos, hacer que comprenda, evitar la crítica, los castigos, las prohibiciones innecesarias. No es fácil, pero hay que tratar de poner límites desde el amor y no desde el enojo o el autoritarismo", opina Cruppi. "En esta etapa, para los adolescentes las relaciones que establecen son todo o nada. Es muy Romeo y Julieta -concluye-. Sin embargo, en la mayoría de los casos, se trata de noviazgos transitorios. Los padres deberíamos acompañar ese tránsito."

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